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La primavera y los peligros para nuestras mascotas

Cuando se trata de riesgos para la salud de nuestros perros, los culpables están literalmente a nuestro alrededor. Un buen paseo por el campo es fantástico tanto para el perro como para el dueño, pero también puede estar lleno de peligros potenciales.

Además el añadido del peligro para nuestro perro de la Oruga procesionaria del pino, también se debe tener mucho cuidado con las espigas en el campo, ya que pueden causar graves problemas en los oídos del perro. Estas espigas pueden causar una otitis muy grave, produciendo dolores de cabeza severos, ya que los tallos son ásperos y duros y puede en nuestras mascotas, perforarles el tímpano.

Las espigas son  abundantes en los campos durante la primavera y comienzan a secarse cuando llega el verano. Cuando  se secan, las semillas se despegan fácilmente del tallo y se pegan a la piel de nuestros perros, estas espigas inevitablemente se abren camino en las narices, ojos, oídos, boca, y casi todos las demás aperturas del cuerpo de los perros, incluyendo la vulva y pene. Pueden penetrar profundamente en el orificio nasal o el conducto auditivo de su perro o debajo de la piel en muy poco tiempo, y a menudo demasiado rápido para darte cuenta de su existencia.

Estas pequeñas cabezas de plantas pueden enterrarse en la piel de su perro y perforar la piel, a menudo entre los dedos de los pies; pero si se le introduce en alguna zona, se le irritará y le molestará por lo que el mismo al rascarse se producirá heridas que además pueden acabar en infección. Pueden acabar prácticamente en cualquier lugar en el cuerpo de su mascota, y los síntomas dependerán del lugar donde se encuentren. Por ejemplo, si su perro está sacudiendo la cabeza, podría haber una espiga en el conducto auditivo. Si está repentinamente estornudando sin control, podría tener uno en la nariz. Las espigas en los pulmones pueden causar tos y dificultad para respirar.

 

El cuerpo de un perro no es capaz de procesar las espigas, ya sea degradandolas o descomponiendolas. Para empeorar las cosas, tienen una forma que sólo pueden moverse en una dirección (hacia adelante). A menos que se detecten a tiempo, pueden seguir viajando por todo el cuerpo de un perro, creando abscesos y dañando el tejido.

Además las espigas son difíciles de ver con técnicas de imagen tradicionales, porque son pequeñas y están cubiertas con la infección y tejido cicatricial, y son invisibles en las radiografías.

Como se puede imaginar, una vez la espigas están en itinerancia por el interior del cuerpo de su perro, puede ser muy difícil de encontrar. No es raro que los veterinarios hayan de realizar múltiples cirugías antes de que sea finalmente localizada y eliminada.

El otro peligro son las orugas procesionarias que están cubiertas de pelos venenosos con una toxina que es devastadora para los perros que ponen sus narices cerca de ellos. Primero, el perro comienza a rascarse la boca, como si quisiera sacar algo de su lengua con sus garras mientras salivaba profusamente, entonces debes llegar a un veterinario lo antes posible, hay riesgo de muerte.

Las orugas procesionarias están cubiertas por miles de pelos, conocidos como pelos o cerdas urticantes (¡alrededor de 62,000 de ellos!). Estos contienen una proteína altamente irritante que puede causar reacciones alérgicas severas. Después de las caminatas, asegúrese de revisar la boca y el hocico de su perro en busca de signos de irritación.

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